S: Paciente femenina de 44 años
de edad, sin antecedentes de importancia, que refiere dolor cervical de hace un
mes aproximadamente, dice que toma Aines pero no alivia. La paciente es
contadora y asocia el dolor a su postura y a la tensión. Por otra parte, pide
saber los resultados de laboratorio que se hizo por pedido de su ginecóloga.
Cuenta que como tenía mal los datos de la receta, cuando fue a sacarse sangre
tuvo que pasar antes por el servicio de demanda espontanea de ginecología para
que le rehagan la receta. La médica que la atendió le dijo que como no la
conocía le hacía una receta “con todo” por la dudas.
O: los estudios de laboratorio
sin particularidades salvo vitamina D baja. Al examen físico la paciente se
presenta normotensa, con gran contractura de los músculos cervicales, sobre
todo del trapecio, y palpación de una banda tensa
E: cervicalgia
P: Aines y kinesiología. Además
la paciente va a comenzar con natación.
La paciente había antes de irse
mencionó al médico la posibilidad de hacer acupuntura. Me preguntaba sobre si existe
evidencia de la eficacia de la técnica para casos como este y si podría ser una
opción para esta paciente.
El otro tema del que quería
mencionar son los estudios de laboratorio que le pidieron a la paciente, que
incluía hepatograma con GGT, eritrosedimentación, vitamina D, etc. Son estudios
que no tiene evidencia demostrada de que sirvan pedir en pacientes sanos
asintomáticos. Para este caso en particular, no existen recomendaciones avaladas
por la evidencia que digan qué hacer con el resultado de la vitamina D baja de
la paciente. Mi pregunta entonces sería, para una paciente de 44 años sana y
sin antecedentes de relevancia, ¿qué prácticas preventivas están recomendadas?
¿En qué datos de la anamnesis y del examen físico debería enfocarse un médico
de atención primaria? ¿Se debería pedir algún método complementario?
Acá dejo un link de la nota de la
que se habló el otro día en la UDA de Kopitoswski:
http://www.infobae.com/2015/09/28/1757995-polemica-los-chequeos-anuales-generan-mas-danos-que-beneficios