S: Paciente de sexo masculino de 65 años, con antecedentes de cólicos biliares a repetición con resolución por tratamiento médico cuyos episodios comenzaron hace 10 años. Refiere que realizó varias interconsultas con un cirujano de hígado y vías biliares, llegando al consenso que el tratamiento en un principio sería realizar una colecistectomía programada. El paciente accedió a la intervención quirúrgica pero nunca se llegó a un acuerdo de la fecha de la misma, debido a que el paciente es creyente de la numerología, que le proporciona días limitados ideales para que se haga la intervención. Estos días propuestos por la numeróloga a la que consulta el paciente no coinciden con las fechas disponibles del hospital ni del médico, con lo cual la cirugía todavía no pudo llevarse a cabo. Refiere estar preocupado por el tema y le pide a la médica alguna solución.
O: 89 Kg. El paciente se encuentra en buen estado general, no refiere ningún síntoma actual relacionado con la litiasis vesicular.
E: Interconsulta por litiasis vesicular
P: Se sugiere al paciente una dieta liviana, baja en grasas para evitar desencadenar episodios de cólicos, ejercicio físico para descender un poco de peso. Con respecto a la intervención quirúrgica, la médica le recalca la importancia de la cirugía para reducir al mínimo la probabilidad de un cólico u otra complicación de la litiasis, con lo que le aconseja al paciente solicitar más fechas ideales a su numeróloga para que alguna coincida con la disponibilidad del hospital.
Con respecto a este caso, es algo que vengo escuchando bastante seguido en las consultas, no específicamente sobre la numerología, pero si sobre las creencias de los pacientes que en algún punto pueden interferir en la relación médico-paciente, tratamientos, intervenciones, estudios, etc.
Aquí encontramos que el problema no era muy complicado, en algún momento las fechas podrán coincidir y el paciente se podrá operar, pero qué pasa cuando los pacientes son incitados por ciertas creencias a hacer cosas que no son beneficiosas para ellos mismos, o cuando los convencen a hacerse estudios innecesarios y caros que no hacen más que enlentecer y encarecer el sistema.
Me pregunto cómo es el manejo con este tipo de pacientes además de una atención personalizada enfocada en cada situación.
Existe algo similar a guías o lo que fuere que sugiera cómo encarar estas situaciones? Qué harían ustedes, no sólo con este caso, sino con cualquiera donde las creencias se interponen con la relación médico-paciente?